La Historia de Andrew Cunanan es la Oportunidad para Hablar de Salud Mental en la Comunidad LGBTQ

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Andrew Cunanan y yo fuimos salvavidas juntos.

No me refiero al clásio salvavidas en albercas o playas, sino a un proyecto de prevención del VIH de AIDS Foundation de San Diego llamado Project Lifeguard. El concepto era que los hombres gay harían voluntariado para ir a bares, hacer rondas y hablar con los clientes sobre sexo seguro. Andrew, con su encanto y personalidad extrovertida, era muy adecuado para la tarea. Yo no tanto, ya que parecía muy intrusivo y paternalista confiar en que hombres desprevenidos que disfrutaban de una bebida usarían condones.

Es irónico que fuéramos parte de un programa llamado “salvavidas” cuando sería él quien terminaría su vida de una manera tan dramática.

Este mes, Ryan Murphy estrenó este oscuro viaje de asesinato y locura en la serie de televisión llena de estrellas The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story en FX. Y a medida que el melodrama se desarrolla, puede ser una oportunidad para todos no solo para reflexionar sobre cómo se contó la historia de Cunanan hace 20 años, sino también si los avances en los derechos LGBT desde 1997 cambiarían la narrativa de hoy.

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Darren Criss, Penelope Cruz, Edgar Ramirez y Ricky Martin en la premiere de L.A. de The Assassination Of Gianni Versace: American Crime Story (Foto: Jon Kopaloff/FilmMagic)

La matanza de Andrew Cunanan tiene todos los elementos de un emocionante thriller: sexo, dinero, poder, secretos y asesinato. Actuó como una sórdida telenovela en los medios y causó furor después del asesinato de Gianni Versace. Y terminó con tantas preguntas sin respuesta cuando Andrew se suicidó en una casa flotante a solo tres millas de distancia de donde mató al ícono de la moda.

Los medios rápidamente sacaron a relucir todos los detalles del trabajo sexual de Cunanan, sus gustos pornográficos y las historias fantásticas de sus aventuras que pueden o no haber sido precisas. Esta historia del “prostituto homosexual asesino de clase alta” se contaba en un momento en que las leyes contra la sodomía aún eran legales en los Estados Unidos, el famoso “Don’t Ask, Don’t Tell” de la milicia era la política actual y Will & Grace todavía se veía lejos en el horizonte. El sexo gay todavía se veía como cutre y adverso, y fue un gran tema de conversación para los talk shows matutinos como Jenny Jones y Sally Jesse Raphael.

La historia de Andrew Cunanan es la historia de un asesino, pero también es la historia de alguien con una enfermedad mental, en una comunidad que ha valorado la belleza y la riqueza por sobre todas las demás cosas. Su salud mental lo llevó a la violencia: no ser gay, ser trabajador sexual o tener interés en el porno sadomasoquista.

Cunanan tenía una personalidad memorable. Era brillante y enganchante, con una sonrisa cautivadora y amplia. No sé cuánto de eso era auténtico, pero sabía cómo usar su encanto para obtener lo que quería.

En general los hombres gay pueden ser unos mentirosos muy hábiles. Es algo que aprendemos por necesidad cuando vivimos en el armario. Andrew Cunanan era claramente un experto mentiroso, y esa es una habilidad muy importante cuando eres trabajador sexual, ya que a menudo no se trata de vender el acto sexual sino de vender la mentira de la atracción, la pasión o el romance.

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Darren Criss interpreta a Andrew Cunanan

 

La personalidad de Cunanan, la buena apariencia y el trabajo sexual también le dieron acceso a personas poderosas y ricas. El acceso a esos círculos generalmente depende de la clase en la que naces, y puede parecer atractivo para los hombres gays que siempre se han visto a sí mismos como personas externas y sin poder, especialmente los hombres gay de color.

Su hambre percibida, por su estatus, dinero y violencia, encaja perfectamente en la narración del homosexual depravado. Es una historia que habíamos visto aparecer en los titulares durante décadas. Los hombres gays han sido vistos como depredadores sexuales, desviados, con trastornos mentales. De hecho, la clasificación de la homosexualidad como trastorno mental solo sirvió para distraer de las luchas muy reales que muchos hombres gay enfrentan en torno a esos temas.

Es fácil decir que el asesinato de Andrew Cunanan fueron acciones de un loco, pero eso pasa por alto un problema real y continuo el cual es la salud mental en nuestra comunidad. Por supuesto, sus acciones son la excepción, no la regla. Los hombres gays con problemas de salud mental no son asesinos violentos, y el daño físico que infringen es a menudo sobre ellos mismos.

Muchos hombres homosexuales intentan disfrazar sus luchas en torno a la salud mental con coches caros, cuerpos esculpidos e interminables selfies de Instagram. Pero al final están luchando contra una enfermedad, a menudo en silencio, porque hemos priorizado el estatus y los músculos abdominales por encima de la salud mental.

El renovado interés en la historia de Andrew Cunanan y la muerte de Gianni Versace nos brinda la oportunidad de mantener una conversación real sobre los problemas de salud mental en los hombres gays. Nuestra preocupación por el VIH ha eclipsado a todos los demás problemas de salud, mientras que los homosexuales aún luchan en torno a la depresión, el suicidio y la drogadicción.

Debemos elegir priorizar la salud mental y crear un espacio donde los hombres homosexuales puedan hablar abierta y honestamente sobre sus experiencias y buscar la ayuda y el apoyo que necesitan. El bienestar mental de nuestra comunidad se puede mejorar con el trabajo, pero requiere nuestra atención e inversión.

 

El asesinato de Gianni Versace: American Crime Story se estrenará todos los jueves por FX.
Imagen destacada a través de CBS Local Minnesota