Conner Habib La Estrella Porno Quiere Saber: ¿Por Qué Odiamos Tanto A Las Estrellas Porno?

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La estrella porno velluda Conner Habib — que también es autor, conferencista, y defensor de los derechos de trabajadores sexuales, muchas gracias — publicó una reciente columna titulada, “Lo Que Quiero Saber Es Porque Odias A Las Estrellas Porno.”

Él correctamente explica que a la pornografía se le culpa por causar el tráfico sexual, abuso sexual, violencia doméstica, machismo, la destrucción de la inocencia de los niños, la destrucción de relaciones, la propagación del SIDA, y otros males sociales.

Él atribuye la actitud santurrona y anti-pornografía a varios estudios desacreditados que conectan la pornografía con la agresión y la adicción, y una atmósfera en general de fobia sexual y tildar de prostituta (slut-shaming) que torna discusiones honestas sobre educación sexual para los jóvenes, sexismo y violencia sexual en casi imposible.

porn-star-connor-habib-wants-to-know-why-you-hate-porn-stars-so-much-1Después de buscar artículos con la palabra “pornografía” en Google News, comparte estos resultados severamente negativos:

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También habla sobre como la “pornografía de comida”, “pornografía de bodas”, y “pornografía de ciencia” (imágenes y videos mostrando increíble cocina, preparaciones de bodas, y descubrimientos científicos) son considerados una celebración de estilo y cultura, mientras que la pornografía en cambio es denigrada como asquerosa, sucia e inmoral.

Por último, comenta que existen miles de personas las cuales han sido discriminadas por participar en pornografía:

Le pregunte a mis amigos que están en pornografía, ¿Y tú? Al parecer todo va bien en tu vida. Y es entonces cuando me cuentan una historia acerca de un trabajo que perdieron o algún familiar que ahora no le dirige la palabra. Me contaron sobre organizaciones benéficas que no aceptan su dinero. Uno de ellos me habló sobre un banco que no quería aceptar su sueldo. Hubo gente que fue amenazada, presentaciones públicas que fueron canceladas, personas que fueron insultadas y embarazadas.

Comencé a compilar una lista, pero me di cuenta… que no serían docenas, sino miles — quizás millones — de nombres… de gente que ha sido discriminada porque decidieron tener sexo para que otros los vieran y disfrutaran.

Lo irónico es que la mayoría de la gente regularmente disfruta la pornografía. Quizás puedes recordar un estudio en el 2009 que fue cancelado porque los investigadores no pudieron encontrar ni un solo hombre que nunca haya visto pornografía. ¿Si todos la disfrutan, por qué todo el mundo trata de actuar moralmente superior hacia las personas que la producen?

Escribiendo regularmente sobre las estrellas pornográficas, he notado que la mayoría de las historias populares son siempre acerca de los detalles jugosos de la industria: un raro brote de VIH, estrellas pornográficas criminales, sobredosis de drogas, suicidios, y disputas dramáticas en publico — sensacionalismo, claro, pero a la vez son formas traicioneras para tildar de prostituta a estas personas.

Mientras tanto, raramente escuchas sobre Habib, Chip Tanner, y Colby Keller quienes están activamente contribuyendo al arte y conversaciones sobre la equidad de los sexos y opresión económica. Una respuesta común a los artículos acerca de estrellas porno que están social y artísticamente involucradas es: “Haha, OMG. Que idiota. Deberías callarte y quedarte chupando pollas.”

Nuestra cultura nos ha acostumbrado a ver a las estrellas pornográficas sólo como putas bobas, sin importar que los pornógrafos gay originales fueron los primeros que batallaron las leyes de censura anti-gay y proveyeron imágenes positivas de la gente homosexual.

Ahora que los gays hemos ganado mayor integración social en las instituciones conservativas “legítimas” del matrimonio y las fuerzas armadas, nuestras actitudes se han vuelto extremadamente conservativas también, despreciando a aquellos que encarnan nuestros muy reales y universales deseos de alcanzar orgasmos y recibir conexión humana, nos hemos desprendidos de nuestros libidos y fantasías sexuales transgresoras.