Para De Decirme Que Debo “Devolver My Tarjeta Gay”

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La Tarjeta Gay no existe. Es una cosa que no es una cosa. ¿Nunca has escuchado de esta cosa que no existe? Pues aquí te voy a dar un ejemplo. Esta es una frase que de seguro ha salido de la boca de las muchas Básicas que te encuentras día a día: “Niña, es tiempo de devolver tu Tarjeta Gay.” Si nunca te han dicho esta estupidez, considerate afortunado.

Ahora por un momento voy a hablar de mi, — aunque no es el motivo de la pieza — al ofrecerte un dato inconsecuente sobre mi vida: Nunca le he dado mucha importancia al show The Golden Girls. ¿Y tú mi hermano gay amas The Golden Girls? Me alegro tanto por ti. No tengo más que alegría para ti acerca de eso.

No me gusta The Golden Girls, la serie cómica de NBC que se presentaba los sábados por la noche desde 1985 hasta 1992, eso no quiere decir que necesariamente me disgusta el programa. Para mí, no es más que un programa de televisión que nunca ha tenido relevancia alguna en mi vida. Llegó en un momento especial en mi vida adulta en la cual el prospecto de quedarme en casa durante el fin de semana significaba fracaso. Tenía 21 años y por lo tanto, era importante para mi salir y hacer cualquier cosa que no fuera ver televisión.

Vi un total de tres episodios, el día en que se estrenaron a final de los 80. Cada uno de esos días denota un fracaso de mi parte en no poder encontrar algo que involucrara salir de mi apartamento. En esos sábados donde me encontraba varado en mi apartamento, la comedia The Golden Girls no hizo nada para cambiar mi mal humor. El programa me parecía viejo, suburbano y corriente — exactamente lo opuesto a lo que quería.

The Golden Girls, TV, gay
¡No importa! Aunque NO te guste The Golden Girls, todavía puedes ser gay. ¡En serio!

El programa corrió su corso y yo me convertí en un adulto con un trabajo agotador, un adulto que estaba más que feliz de quedarme en casa un sábado por la noche, las pijamas puestas a la caída del sol, con cualquier programa que se mostrara en televisión. Pero ya había perdido mi ventana con The Golden Girls. Para entonces ya el programa se había movido a las tardes durante días de semana, puras repeticiones, perfecto material para los residentes de asilos y pequeños homosexuales de cuarto grado sin supervisión adulta (latchkey kids).

Y por el crimen de que nunca me ha importado The Golden Girls me han dicho varias veces que “debo devolver mi Tarjeta Gay”.

La gente que me ha dicho esto la ha hecho totalmente en broma, en la misma manera que algunos gays maduros le gusta repetir frases de Auntie Mame y pausan para que te rías; que significa que en algún nivel lo dijeron totalmente en serio.

Vivo dentro de Facebook al igual que tú. Y puedo ver como mis compañeros gays interactúan entre ellos con respecto a la cultura compartida y la que no lo es. Nos gusta creer reglas de consumo. Nos gusta recordar a otros acerca de las reglas. No pasa ni una semana sin que vea que un hombre a demandado que la Tarjeta Gay de algún otro sea revocada. El Demandante está impactado porque el Acusado nunca ha visto Mean Girls, Showgirls, Mommie Dearest, o algo en específico.

Lo que es mas raro aún, son los anuncios sin provocación, declaraciones de auto-decepción de caballeros que no pueden permitir disfrutar abiertamente algo que no sea un pene en la cara. Son algo como esto: “No se que le ven a Britney Spears. No la soporto. Creo que debo entregar mi Tarjeta Gay.” Y a veces no es tan específico. He visto asaltos verbales sin provocación alguna en contra del mundo gay entero por participar de alguna manera en la cultura popular.

Esto es el equivalente gay de decir “No tengo tan siquiera una televisión”, y usualmente desenlaza una reacción en cadena con comentarios de apoyo de parte de amigos que concuerdan, y refutaciones irritadas de los que no. Eventualmente alguien será eliminado de la lista de amistades. Pero esta pelea virtual es como muchos tratan de hacer sentido del mundo que los rodea, como tratan de escapar los confines de la caja metafórica de la cultura gay.

Los grupos tienden a crear sistemas de comportamiento, afines, formas de hablar, y alineamientos políticos. Y hace mucho, mucho, mucho tiempo atrás, antes de Orange Is The New Black y Riot Grrrl y la música house y Madonna y el SIDA y Harvey Milk y Stonewall, de seguro justo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando todos esos cadetes gays y pueblerinos retornaron a casa de París y decidieron dejar atrás la vida corriente en Montana en búsqueda de la vida que realmente querían en la ciudad, pequños grupos de hombres homosexuales en Nueva York y San Francisco decidieron que le gustaba una cosa. Vamos a llamar a esa cosa Judy Garland.

Judy Garland, Dorothy, Wizard of Oz, friend of Dorothy
¿Haz sido iniciado en el super secreto y ultra gay club de fanáticos de Judy Garland? No existe un saludo secreto, ¡pero tienen ponche y pastel!

Les encantó Judy. ¿Por qué? ¿A quién le importa el porqué? Pero es cierto. Algo sobre ella resonó con algo dentro de ellos. La entendían en una forma secreta que otra gente, otros fanáticos, no podían. Y a su vez sentían que quizás, ella los entendía también. Se volvió especial para aquellos que vivían en los márgenes — un “amigo de Dorothy” se convirtió en sinónimo de hombre homosexual o gay, y la designación era muy importante — y esos mismos marginados la incorporaron a las reglas de su club para sentirse seguros. Únete a nuestro grupo. Estas son las cosas que le gusta a nuestro grupo. ¿No quieres golpearnos en la cara por ellas? Bienvenido, nuevo miembro del grupo.

Todavía hacemos esto. No importa que la cultura, ambas alta y baja, se ha desintegrado en un millón de astillas y las generaciones ahora son sólo diferentes demográficos para comercialización y las canciones en el “Top 40” son irrelevantes. No importa que hay millones de video juegos compitiendo por tu atención y exactamente 87 películas de cine independiente y corriente en estreno ahora mismo y otros mil libros recién publicados y nuevas series en Netflix para ver en maratón y una innumerable cantidad de videos de gatos y perros siendo tus amigos que distraen tu teléfono y páginas web de alto contenido que sólo ojeas porque tl;dr (too long didn’t read = rvp resumen para vagos).

That's so Raven, Disney, Raven-Symoné
La ciencia gay todavía no ha creado un exámen que determine Gay science has still not come up with a test for what IS and what IS NOT so Raven.

Hay demasiado por ahí, pero a la vez logramos escoger algo preciso de ello para crear nuestro club, y todavía nos gusta decir casualmente, como hombres gays a otros hombres gays, sin pensarlo mucho, “Estas son las peores concursantes que han podido tener en Drag Race,” o “Shelby, toma tu jugo” o “Eso es tan Raven” o algo, cualquier cosa, relacionada a Beyoncé. Entonces esperamos que esos hombres gays entiendan y sigan el juego. Y cuando no lo logran, de immediato sale el libro de reglas y da paso a la revocación de la Tarjeta Gay y resistencia al libro de las reglas y la trituración voluntaria de la Tarjeta Gay y muchas sopladas de pecho — algunas falsas, pero algunas exasperadamente reales.

Una verdad, un hecho, algo que debes memorizar y repetir cuantas veces sea necesario es que: nunca han existido las Tarjetas Gays. Eres libre.

Eres libre para satisfacer tus necesidades culturales en cualquier forma que desees. La forma en que las satisfaces se convierte, a través del curso de tu vida, en parte de tu personalidad, pero sólo una parte ella. No es en nada vital para la construcción de tu código moral o carácter. Es solamente una afinidad elegida en vez de otra afinidad, una y otra vez. Es una cuestión de gustos, que son importante, pero no tanto.

Ahora, todo esto puede ser obvio para ti. Quizás ya sabes todo esto. Si es así, pues fantástico. Pero sólo unos cuantos años atrás, un joven amigo mío, un chico entrando sus veinte, en proceso de salir del clóset y divorciarse de un matrimonio apresurado con su novia de la universidad, me confió que, “Sé que puede sonar ridículo, pero no pensaba que podías ser gay y a la vez no importante nada de esa mierda de gay normal.”

Idris Elba
Idris Elba “stanning” para Idris Elba (via Twitter)

Puedes. No hay ningún examen a pasar. El Patriarcado, que aunque todavía le gusta rallarte hasta hacerte polvo, ha tenido que relajarse un poco, y ahora puedes construir tu propia casa, ya sea de veganismo o tejido o levantamiento de pesas o “stanning” para Idris Elba o hockey o Estética Relacional o reconstruyendo transmisiones de automóviles o cualquier cosa que quieras. Abandona toda y cada repetición de los mensajes recibidos que te dicen lo contrario.

El mundo no va a cambiar. El sin sentido y confuso patrullaje de nuestra cultura por parte de una pequeña porción de nuestra población se trata no más de algunos en necesidad de fronteras en contra del mundo, y la práctica de esto nunca se va a marchitar y ser arrastrada por el viento. Pero lo que puedes hacer es cambiar tu reacción al respecto. Puedes verlo tal y como es: las declaraciones de homosexuales aburridos, una de las muchas señales de que has encontrado gente no muy interesante. Déjalas ir y ve ha hacer lo que quieres en verdad.

Esto es lo que yo hago: Comparto con gente que de verdad le encanta The Golden Girls. Uno de mis amigos ha escrito no uno sino dos libros al respecto. Otro amigo es parted de una banda punk llamada Zbörnak. Y otro amigo, un actor, es parte del elenco de una recreación en drag de episodios de The Golden Girls. Ninguno de estos amigos me ha dicho que debo devolver mi Tarjeta Gay. Ellos saben que no es importante. Porque ellos son libres. Tú también lo eres. Gracias por ser un amigo.

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